Sexo anal y placer

Se denomina sexo anal a la práctica sexual en la que existe la introducción del pene, juguetes sexuales en el ano.

La práctica de esta actividad sexual no es admitida con frecuencia, sin embargo, muchas personas encuentran placer al realizarla e inclusive alcanzando el orgasmo durante el encuentro sexual, tanto hombres como mujeres.

Estimulación

Además de la estimulación del ano como fuente de placer, las mujeres pueden llegar al orgasmo a través de la estimulación del clítoris y los hombres mediante la estimulación de la próstata.

Asimismo, hay personas que han atravesado una mala experiencia a causa del dolor que puede generar la práctica, por eso es crucial mantener la comunicación y los cuidados necesarios para el disfrute de ambos durante la relación sexual.

Manteniendo una amplitud de mirada frente a la sexualidad humana, se halla una amplia diversidad de modos de estimulación.

Como se ha mencionado, no es exlusiva la pentración peneana para mantener sexo anal. Es posible la penetración por medio de una prótesis, que se ajusta con un sistema de arnés al área del pubis. También la sexualidad anal admite estimulación digital y sexo oral- anal.

Vestigios del placer

La excitabilidad que pueda generar el “romper” con un tabú como lo es la practica del sexo anal, no es la única fuente de deseo preliminar a la relación en sí misma, sino como bien es sabido culturalmente la cola es objeto de deseo y hay fundamentos antropológicos al respecto.

Un investgador alemán, llamado Ernst Gräfenbërg descubrió la existencia del que hoy se denomina Punto G, teorizando que la postura ideal para estimular la zona como fuente del máximo placer, era a través del sexo anal.

Incluso de investigaciones y estudios del comportamiento del bonobo, se obtuvieron resultados que alientan la idea de la diversidad sexual y de la zona anal como fuente de placer en la practica sexual. Esto se debe a que los bonobos mantienen una sexualidad con variación de prácticas sexuales similares a las humanas, lo que indicaría  que tienen su base en la naturaleza de la especie.

Asimismo, de estos estudios se observó que estos primates realizan estas prácticas sexuales entre macho y hembra, entre  machos, entre hembras, en grupo.

Fisiología del placer

Una característica humana es el empleo del estímulo visual, es el sentido más utilizado por nuestra especie, por lo que el mirar los glúteos de una persona que atrae, las caricias, son estimulantes de instancia previa al roce en el acto sexual.

Los glúteos son sensibles al tacto en la experiencia sexual y su estimulación mediante caricias incrementa la excitación, tanto para quien las rinde como para quien las recibe. 

La región anal y rectal tienen abundantes terminaciones nerviosas, por este motivo la estimulación en la zona resulta de gran placer. Los músculos presentes en la zona que controlan la apertura y cierre del ano son membranas con gran sensibilidad, responsables del placer o dolor, durante le sexo anal.

La penetración anal exige un ángulo apropiado para su práctica, ya que este organo es más apretado y tiene menos capacidad de flexibilidad que la vagina.

Por lo general la persona que recibe la penetración añade al coito anal, la masturbación, lo cual favorece la relajación de los músculos de la zona anal. Es decir, que esta añadidura no solamente contribuye al aumento de sensaciones placenteras, sino que también mejora y facilita la penetración.

En caso de que la penetración sea con el pene, en el momento en que la persona penetrada alcanza le orgasmo, la musculatura anal se contrae, ejerciendo una presión fuerte en el pene de la pareja, que estimula el orgasmo de ésta también.

El placer y la mujer

En la mujer, la práctica del coito anal le ofrece placer ante la estimulación del clítoris, el punto G, lo que puede llevar a alcanzar el orgasmo.

Algunos estudios realizados acerca del sexo heterosexual anal, mujeres que formaron parte de la investigación, afirmaron que la estimulación en diferentes zonas erógenas en simultaneo durante el coito anal, es decir Punto G, el ano; les permitió disfrutar con menos molestias la penetración anal, a diferencia de encuentros en los que solamente se practicaba dicha penetración anal.

El placer y el hombre

En el hombre, la penetración le produce placer dado a la estimulación por medio del roce o la frotación de la próstata  a través de la pared del recto. El sexo anal da sensaciones placenteras de este modo y puede conducir al orgasmo inclusive.

Esto se debe a que la estimulación de la próstata es la que puede generar un orgasmo intenso e inclusive de mayor duración y excitación que la que experimenta con la sola estimulación del pene.

La próstata está ubicada frente al recto y es homóloga a las glándulas de Skene.

Más allá del cuerpo

Como hemos mencionado, la fuente de placer de esta practica sexual no solamente se vincula a las sensaciones físicas producto de la estimulación de las zonas erogenas involucradas, sino también se debe a factores subjetivos como la ruptura del “tabú” y desde un enfoque psicoanalítico, podría mencionarse también, la reminiscencia a la fase anal del desarrollo psicosexual.

No debemos dejar de mencionar en este punto, que tanto hombres como mujeres, a lo largo de su desarrollo en sociedad, han recibido mensajes respecto a la connotación “negativa” que se le ha otorgado al sexo anal; por lo que la práctica del coito anal puede ser percibida como prohibida.

Asimismo, socialmente se encuentra asociado el riesgo de padecer el debilitamiento o rotura de la musculatura perianal o incluso de las paredes del recto, instaurando y fortaleciendo el temor hacia el sexo anal.

Lo básico en toda relación sexual

Es así que en el marco de las relaciones humanas, siendo el encuentro sexual parte de ellas, es fundamental que toda práctica se lleve adelante con el consenso de la pareja y con una abierta comunicación, basada en el respeto por los gustos, el cuerpo, las inseguridades y los límites propios y del otro. Tener en cuenta todos estos aspectos son tan importantes como una higiene adecuada para poder disfrutar del sexo anal.

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