Fisiología del sexo anal

La sexualidad en todas las especies animales, incluyendo la humana, tiene una razón biológica bastante clara y evidente: la reproducción, esta reproducción es la que permite la evolución constante de las especies, siendo el mecanismo más fácil que la biología encontró para su propósito.

Sin embargo, esa misma razón biológica se encargó de darle a las personas estímulos sexuales para garantizar su ejecución, estímulos que se pueden percibir con el tacto, las palabras y el más importante con la visión.

El ano no es un órgano reproductivo, pero al estar tan cerca de las zonas sexuales, sumado a los estímulos y deseos desarrollados por el ser humano, ha sido casi que necesariamente incluido como un órgano participal del disfrute sexual.

Las caderas, los muslos y los glúteos siempre han sido estimulantes para los hombres, es presumible que con la aparición de las prendas de vestir ajustadas, que resaltan los glúteos, el deseo sexual los involucró rápidamente dentro de sus prácticas.

Por qué se disfruta el sexo anal

Por algún motivo, quizás no tan coincidencia, los músculos que se estimulan y participan en las relaciones vaginales de las paredes internas del abdomen, también están conectados con el área del ano y también pueden ser estimulados por este orificio y no solo por el vaginal.

Es decir, el estímulo sexual que una mujer o un hombre pueden recibir al ser penetrados analmente, es literalmente, en el caso de las mujeres, el mismo estímulo que podría llegar a sentir en una penetración vaginal normal, y en el caso de un hombre, muy similar a la sensación de eyaculación con el aumento del flujo sanguíneo.

Probablemente haya sido coincidencia que a través del ano se pueda experimentar placer sexual real, o quizás la evolución lo entendió de otra manera y lo hizo de manera voluntaria.

Ahora bien, como dijimos anteriormente, el ano no es un órgano reproductivo, y eso tiene una particularidad clara, cuando los órganos sexuales están excitados y gracias al aumento de la presión sanguínea, se endurecen, el pene masculino y los labios vaginales crecen en el estado de excitación y se ponen fuertes como preparación para la penetración.

Mientras que el ano no se prepara de la misma manera, el no se dilata y tampoco lubrica, de hecho su reacción fisiológica es todo lo contrario, y el musculo rectal se tensa mas fuerte para evitar el escape de fluidos, cuando de tener sexo anal se trata, esto es un problema.

Es ese el motivo por el cual el sexo anal es doloroso, especialmente las primeras veces mientras el cuerpo se acostumbra y entiende que no es peligroso, y es también el motivo por el cual se deben utilizar lubricantes anales para su practica.

En conclusión, es valido afirmar que el ano no es un órgano preparado para ser penetrado y no cuenta con los reflejos físicos necesarios de los otros órganos sexuales, por lo que se debe aprender a realizarlo, pero también es valido afirmar que el placer sexual que da la penetración anal es igual al de cualquier otro órgano erógeno.

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